martes, 16 de octubre de 2007
del libro de los salmos
incapaz de rahacer su historia
sin un trabajo que le diera color
rosa la bruja, se subió a la noria
de los mendigos sin vacación...
y en la puerta de la parroquia
a la salida de misa de dos
montaba sala, comedor y alcoba
con cuatro cajas de cartón.
con la sonrisa desdentada
siempre mirando hacia otro mar
rosa la bruja teje su historia
para el alcalde es un número más
y cuando llueve corre a refugiarse
y no pillar el chaparrón
espera que amaine el aguacero
y que mañana salga el sol.
de joven rosa era generosa
con un cuerpazo que quitaba la salud
un par de amores no correspondidos
y perdió el último autobús
y su presente es ahora su pasado
y también su porvenir
hizo un cursillo acelerado:
"como olvidar y ser feliz"
jaime gil de biedma
que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jovenes yo vine
a llevarme la vida por delante
dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro
pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagrdable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jovenes yo vine
a llevarme la vida por delante
dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro
pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagrdable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra
cuaderno de bitácora
si pudiera abandonarme alguna vez,
quizás entonces, podría llegar a ser
aquel enorme espantapájaros
que cada mañana me saca la lengua
en el espejo del lavabo...
si pudiera abandonarme alguna vez,
disgregarme en forma de fragmento o partícula
quizás entonces, asentara la cabeza en el vacío
y el filo de la navaja se transformaría
en una caja de sorpresas, en la magía de lo imposible,
o que se yo...
en cualquier otra cosa...
peter brook
después de todo, uno asocia la cultura con un cierto sentido del deber,
así como los trajes de época y los largos discursos con la sensación de aburrimiento;
por lo tanto, y a la inversa,
un adecuado grado de aburrimiento supone una tranquilizadora garantía
de acontecimiento digno de mérito.
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