viernes, 19 de octubre de 2007
julio cortázar
un cronopio pequeñito
buscaba la llave de la puerta
de la calle en la mesa de luz,
la mesa de luz en el dormitorio,
el dormitorio en la casa,
la casa en la calle.
aquí se detenía el cronopio,
pues para salir a la calle
precisaba la llave de la puerta.
buscaba la llave de la puerta
de la calle en la mesa de luz,
la mesa de luz en el dormitorio,
el dormitorio en la casa,
la casa en la calle.
aquí se detenía el cronopio,
pues para salir a la calle
precisaba la llave de la puerta.
del libro de los salmos
si te llegas a la sierra
de los comechingones
abróchate primero
los pantalones,
no vaya a ser
que por falta de respeto
te coman entero el cerebelo,
mas, si por ventura
entras en confianza
verás lo que es la calma
hecha a base de buen tono
y armonía, como música de fondo
viviendo en plenitud lo cotidiano
del lento transcurrir del tiempo
codo a codo, mano a mano
entre tu y el firmamento!
de los comechingones
abróchate primero
los pantalones,
no vaya a ser
que por falta de respeto
te coman entero el cerebelo,
mas, si por ventura
entras en confianza
verás lo que es la calma
hecha a base de buen tono
y armonía, como música de fondo
viviendo en plenitud lo cotidiano
del lento transcurrir del tiempo
codo a codo, mano a mano
entre tu y el firmamento!
jueves, 18 de octubre de 2007
francisco repilado
tu querías jugar no comprendí
con mi cariño
que maldad encierras vanidosa
en tu sentir
todos me decían la verdad
yo no veía
hasta que mi propio corazón
se convenció.
sigue tu cadena de mentiras
eres loca
corazón tan noble como este
no hallarás
seguiré buscando las caricias
ya soñadas
que en tu corazón sinceridad
creí encontrar.
eres vanidosa, no podrás negar
que yo te quería, que fatalidad!
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